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Fundador
del Club Regularidad Rosario, junto a un grupo de entusiastas regularistas
de la época y con Agustín Piccili, uno de los dos sobrevivientes,
desde el 27 de junio de 1958 luchaba incansablemente por mantener
en actividad a su querida Regularidad.
Su trayectoria en la diligencia se remota a la década del
50, desde 1950 hasta 1958 integró el C.R.I (Club Regularidad
del Interior). Con el apoyo de otros regularistas disidentes del
C.R.I., fundan el actual Club Regularidad Rosario (C.R.R.) al cual
presidió desde 1980 hasta el 6 de mayo de 2001. También
fue integrante de A.D.A. (Asociación de Automovilistas) hasta
mediados de 1968.
En la década del 60 formó parte del Automóvil
Club Rosario y hasta fines de 1995.
El Club del Tránsito lo contó entre sus filas. Llegó
a Tte. Cnel. del Círculo de Oficiales de Reserva.
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1968 al 6 de mayo de 2001, tan solo durante 33 años, fue
impecable tesorero de la Asociación Católica de la
ciudad de Rosario.
Toda la familia regularista del país recibió con profundo
dolor la partida de Don Bartolo Virga, pero con la certeza de que
su ejemplo y su prédica perdurarán en el tiempo; sirviéndonos
de guía para el engrandecimiento de la Regularidad toda.
Bartolo es el reaseguro natural que necesitamos todos los regularistas.
Él fue un entusiasta inigualable, un luchador perseverante,
un colaborador incansable y un dirigente como pocos digno de ser
imitado. Desde la presidencia del CRR siempre mantuvo una actitud
conciliadora y nunca tuvo una palabra que pudiera herir o ni siquiera
rozar la sensibilidad de alguna de las partes que tantas veces defendían
opiniones encendidas. También trabajó desde el llano,
y nunca faltó a ninguna largada muchos menos aún faltaron:
las planillas o algún cronómetro en la partida. Para
él no existían las enfermedades, estuvo siempre y,
siempre estará, desde el cielo continuará participando
en cada largada. Este impulso que supo dar es lo que nos estará
motivando siempre para que la Regularidad mantenga la vigencia que
se merece.
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